
Placa de mostrador
Se queda parada junto a la caja. Tu cliente la ve, la toca y te reseña antes de salir.
- Trae su base, no necesita nada más
- Negro o blanco
- Sin mensualidad
Tarjetas y placas NFC listas para tu mostrador. Desde$375, instaladas y configuradas apuntando a tu perfil de Google.

Imagen de referencia. El acabado puede variar según el lote.
Las dos hacen lo mismo: tu cliente acerca el celular y se le abre tu perfil de Google para reseñarte. Cambia dónde vive cada una.

Se queda parada junto a la caja. Tu cliente la ve, la toca y te reseña antes de salir.

Del tamaño de una de crédito. La traes en la cartera y la sacas cuando la necesitas.
Las imágenes son de referencia. La placa y la tarjeta que recibes son del mismo tipo, la misma medida y con el mismo arte de reseñas de Google, pero pueden variar en detalles de acabado según el lote. Si quieres ver una física antes de comprar, dímelo y te la llevo.
Ya lo trae tu celular. Lo único que hace falta es la tarjeta apuntando al lugar correcto, y eso lo dejo yo configurado.
Nada de abrir la cámara ni de buscar un código. Se acerca y ya.
Tu perfil de Google, en la pantalla de reseñar. Sin pasos de en medio.
Diez segundos. La reseña que antes no llegaba, ya llegó.

Un toque, y lo que hacías a mano pasa solo.
La placa se queda en tu mostrador y la tarjeta la traes en la cartera. Casi todos los negocios necesitan las dos, así que los paquetes vienen mezclados y con el descuento por volumen ya aplicado.
Para qué negocioUn local, una caja. La placa se queda en el mostrador y las dos tarjetas se las quedan tú y quien atiende.
Para qué negocioDos o tres puntos de cobro. Un restaurante con barra y caja, o una tienda con dos registradoras.
Para qué negocioVarias sucursales o un local grande con mucho personal. Todas salen configuradas a la misma liga.
Los tres traen las dos piezas, porque casi nadie necesita solo una. El descuento crece con el total y ninguno pasa del 25%. IVA, instalación y configuración van dentro. Si quieres una combinación distinta, se arma.
Aquí no hay lista de precios porque no hay dos iguales. Un menú digital para una taquería y un punto de venta con inventario no se parecen en nada. Esto es lo que trae cada uno, para que sepas qué estás comparando cuando alguien más te cotice.
Para que te encuentren en Google y para que quien te compare contigo se quede. Es el que hace trabajo mientras tú duermes.
Una página con un solo objetivo. Es la que usas cuando pautas, para que el dinero del anuncio no caiga en un lugar donde la gente se pierde.
Cobro, inventario y corte de caja hechos a como tú trabajas, no a como venía el programa que te quisieron vender.
Tu cliente acerca el celular a la mesa y se le abre el menú. Cuando sube un precio lo cambias tú, y en dos minutos está en todas las mesas.
Casi todos tus clientes ya traen tarjetas en el celular: su pase de abordar, su boleto del concierto, su tarjeta del súper. La tuya se guarda en el mismo lugar y no se descarga ninguna app.
La tarjetita de cartón se moja, se pierde y se lava en el pantalón. El cliente pide otra, el cajero le sella "de a como se acuerde", y nadie sabe cuántas hay en la calle ni quién regresó.
Vive en el celular, no se puede perder y el conteo lo lleva el sistema. Tu cajero solo la busca y le da un toque. Se acabó la discusión.
Con la placa NFC de tu mostrador, un código o una liga por WhatsApp. Da su nombre y su teléfono, y ya la tiene.
Queda en el wallet del celular, junto a sus otras tarjetas. Sin descargar nada y sin ocupar espacio.
Cada compra le suma en el momento. El cliente ve su avance sin preguntar y sin abrir nada.
Faltan 3 para tu recompensa
Compra nueve, el décimo va por tu cuenta. Es la que entiende todo el mundo sin que se la expliquen, porque es la de toda la vida pero sin el cartón.
Cada $100 de compra son 10 puntos
Cada peso suma. Premia al que compra caro en vez de castigarlo, que es justo lo que hacen los sellos cuando tu ticket varía mucho.
Enséñalo en caja, no hay que imprimir nada
Una promoción que se guarda igual en el wallet y se vence sola. Sirve para llenar un martes flojo o para sacar inventario parado, sin imprimir un solo volante.
Escogemos una en la primera plática, viendo cómo se comporta tu ticket. No hay que decidirlo ahorita. Las tres muestras dicen "Tu negocio aquí" a propósito: son ejemplos, no clientes.
La tarjeta es la excusa. Lo que de verdad estás comprando es saber quiénes son tus clientes y poder hablarles.
Hoy no lo sabes, y no es culpa tuya: nadie te lo mide. Vas a ver cuántos son de repetición, cuánto tardan en volver y cuántos se enfriaron.
Un aviso a todos los que traen tu tarjeta, directo en su pantalla. Sin pagarle a Meta y sin rezar para que el algoritmo te muestre.
Al cliente que va por su sexto sello le cuesta cambiarse contigo. Ese es todo el negocio: no traer más gente nueva, sino perder menos de la que ya tienes.
Nadie discute con tu cajero cuántos sellos traía ni si la tarjeta era suya. El conteo no depende de la memoria de nadie.
Cambiar la recompensa, la meta o el diseño se hace desde el panel y le llega a todos. No hay caja de tarjetitas viejas que tirar.
Los datos de tus clientes son tuyos y te los puedes llevar. No quedas amarrado a una plataforma que mañana te sube el precio.
No hay lista de giros y no la voy a inventar. La pregunta es una sola: ¿tu cliente vuelve? Si vuelve, esto le sirve, sea una barbería, un dentista, una joyería, un lavado de autos, una veterinaria, un gimnasio, una tortillería o un taller mecánico.
Donde no sirve es donde el cliente te compra una sola vez en la vida. Si ese es tu caso te lo digo en la primera plática y no te lo vendo.
Lo que más me dicen es "ya me hicieron una página y nunca sirvió". Casi siempre es porque nadie la volvió a tocar ni midió nada. Esto es lo que se hace para que eso no te pase. Es opcional y se cancela cuando quieras.
Eventos con nombre para saber cuánta gente te escribió, cuánta vio los precios y de dónde llegó. Sin eso, nadie sabe si sirvió.
Corto y en español, no un tablero que nadie abre. Qué pasó, qué cambió y qué conviene hacer el mes que entra.
Cambiar precios, subir fotos nuevas, mover una sección o actualizar tus horarios entra en tus horas del mes. No te vuelvo a cobrar por eso.
Certificado al día, respaldo del sitio y actualizaciones. Si algo se rompe, hay a dónde regresar.
Si tu sitio se cae un domingo, me entero yo antes que tú. No cuando un cliente te avisa el lunes.
Horarios, fotos, servicios y respuesta a reseñas. Es lo que más mueve en búsquedas locales y casi nadie lo mantiene.
Dominio, hosting y código son tuyos, con o sin mantenimiento. Si un día te vas con alguien más, te llevas todo funcionando.
A los tres meses sigo siendo el mismo número de WhatsApp. Eso es la mitad de por qué existe esto.
Se arma a la medida de lo que tengas. Escríbeme, te digo qué te conviene y qué no necesitas, y si no te sirve te lo digo también.
La primera plática no cuesta y no te voy a cotizar ahí. Primero entiendo qué necesitas.
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